lunes, 8 de abril de 2013

Observaciones Sobre la Contradicción Dialéctica en la Ganancia


La Contradicción Dialéctica de la Ganancia radica en que por un lado, a medida se desarrolla el proceso de producción, acumulación, concentración y centralización, se eleva la productividad de los medios de producción y la fuerza de trabajo, por lo que la Ganancia respecto a su masa se vuelve más y más grande, sin embargo, por otro lado, el mismo hecho anteriormente mencionado ocasiona que la parte Constante del capital crezca en mayor proporción que la parte Variable del mismo, por lo que la Ganancia respecto a su cuota se vuelve más y más pequeña. He ahí la contradicción dialéctica respecto a la Ganancia: Por un lado su masa es ascendente y, por otro, su cuota es descendente.

Dicho esto, observar las 3 leyes fundamentales de la Dialéctica se vuelve sumamente fácil:
1) La unidad y lucha de los contrarios. La representan los medios de producción y la fuerza de trabajo, que a su vez, no son más que categorías económicas que representan categorías sociales, es decir, que representan a la burguesía y al proletariado, los cuales coexisten para generar el proceso de producción y la riqueza material de la sociedad, sin embargo, a pesar de coexistir en unidad, también luchan constantemente entre sí porque el incremento en el ingreso del uno es el decremento en el ingreso del otro y viceversa.

2) Negación de la negación. La afirmación (o tesis, para quienes manejen la jerga Griega más no la jerga Hegeliana) la representan los medios de producción y la fuerza de trabajo, que antes de entrar al proceso productivo se encuentran por separado, y es sólo la necesidad de la producción humana en sí y para sí (utilizando un poco la jerga Kantiana) que los lleva a reunirse. La negación la representa el proceso de producción en sí mismo y para sí mismo, que reúne a los contrarios al interior de la unidad productiva, la unidad representa la negación de sus diferencias. La Negación de la Negación la representa la explotación de la fuerza de trabajo por el capital y la consiguiente extracción de plusvalía, dada la aparente unidad que se presentó ante nuestros ojos durante el proceso de producción, una unidad relativa que encierra una lucha absoluta, lo que nos lleva al punto de partida de forma depurada, debido a que de nuevo, a raíz de la extracción de plusvalía, llegamos de nuevo a la separación de los medios de producción y la fuerza de trabajo, sin embargo, a diferencia de la separación de la que partimos, en esta separación se manifiesta formal y realmente el subyugamiento del segundo por el primero, en una palabra, volvemos al punto de partida de forma depurada.

3) Salto de lo Cuantitativo a lo Cualitativo. Luego de determinada cantidad de horas laborales y de un determinado grado de intensidad en la misma, en las que al interior del proceso productivo convergen los medios de producción y la fuerza de trabajo, surge la plusvalía, que independientemente de su magnitud, de su condición cuantitativa, representa un hecho de condición cualitativa porque es el hecho en sí mismo y no su magnitud lo que da origen a la riqueza material de la sociedad a nivel global, sin embargo, no sólo existe un salto de lo cuantitativo a lo cualitativo sino también viceversa, vale decir, un salto de lo cualitativo a lo cuantitativo, lo cual se observa con claridad cuando se vuelve a dar inicio al proceso de producción efectuando una reproducción ampliada de capital.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Diferenciación Entre Acumulación, Concentración y Centralización del Capital


ANÁLISIS DE EL CAPITAL

La reversión constante de plusvalía a capital adopta la forma de un aumento de volumen del capital invertido en el proceso de producción. Al aumentar la masa de riqueza que funciona como capital, aumenta su concentración en manos de los capitalistas individuales y, por tanto, la base para la producción en gran escala y para los métodos específicamente capitalistas de producción. El capital social crece al crecer los muchos capitales individuales.

Se desgajan de los capitales originales nuevos capitales independientes. Entre otros factores, desempeña aquí un papel importante la división de la fortuna entre las familias capitalistas (por ello, en la actualidad, la burguesía rechaza los hijos fuera de los matrimonios que se fijan con antelación mediante acuerdos apalabrados, realizados a conveniencia); hasta aquí, la acumulación de capital contribuye a que se acrecenté el número de capitalistas.

La concentración creciente de los medios sociales de producción en manos de capitalistas individuales se halla, ceteris paribus, limitada por el grado de desarrollo de la riqueza social (es decir, el desarrollo de las fuerzas productivas, o lo que es lo mismo, el desarrollo de la productividad del trabajo a nivel general determina la concentración de capital que lleva aparejada por inherencia el proceso de acumulación de capital efectuado por la burguesía); además, la concentración de medios sociales de producción (el incremento de los capitales en funciones) se ve contrarrestada por la aparición de nuevos capitales y el desdoblamiento de capitales antiguos. 

Por tanto, si de una parte la acumulación actúa como un proceso de concentración creciente de los medios de producción y del poder sobre el trabajo (de subyugación de la fuerza de trabajo), de otra parte funciona también como resorte de la repulsión de muchos capitales individuales entre sí (dada la competencia entre los mismos en cada rama productiva).

Sin embargo, todo lo anterior se ve contrarrestado por un movimiento de atracción propio de los capitales (surgimiento de cartels, trust, monopolios, oligopolios, etc.), vale decir, ya la concentración no es igual a la acumulación, se vuelve distinta a ésta última, se vuelve una concentración de los capitales ya existentes, de la acumulación de su autonomía individual, de la expropiación de unos capitalistas por otros, de la aglutinación de mucho capitales pequeños para formar unos cuantos capitales grandes; por tanto, este proceso se distingue del primero (en el que la acumulación es igual a la concentración) en que sólo presupone una distinta distribución de los capitales ya existentes y en funciones, es decir, su ratio de acción no está limitado por el incremento absoluto de la riqueza social o por las fronteras absolutas de la acumulación (que a su vez, están determinadas por el incremento absoluto de la riqueza social, es decir, de la productividad del trabajo), implicando que la concentración de la que se habla en segunda instancia (la que es distinta a la acumulación) no es más que la centralización del capital.

En conclusión, la acumulación de capital no es más que el incremento de la riqueza social, debido al desarrollo de las fuerzas productivas (es decir, de la productividad del trabajo en su amplio espectro); esta acumulación lleva aparejada una concentración de manera inherente, es decir, un proceso en el cual se observa un incremento de la riqueza social que va a parar a las manos de los capitalistas individuales –cada vez mayores en número- (es necesario no olvidar que la concentración también depende del grado de desarrollo de las fuerzas productivas); en cambio, la centralización del capital consiste en que la riqueza social ya existente va a parar a las manos de cada vez menos capitalistas, es decir, implica una reducción de su número. 

Lo anterior implica que la acumulación de capital es un fenómeno efectuado constantemente en las formaciones económico-sociales capitalistas, debido a que constantemente se incrementa la productividad del trabajo, sin embargo, el efecto que la acumulación de capital trae aparejada, es decir, la concentración de capital (que incrementa el número de capitalistas que se apropian de la riqueza social global) idéntica a la acumulación, es aniquilado por la centralización del capital, la cual se agudiza a medida que se desarrolla el capitalismo.